Nombres reales, fotos reales, matrícula profesional a la vista. En este oficio la cara que usted ve debe ser la cara que lo defiende.
Hay bufetes que publican equipos generados por computadora y testimonios sin apellido. Cuando un cliente lo descubre, y lo descubre, ya no les cree ni el número de teléfono. Aquí cada rostro corresponde a un abogado con matrícula que usted puede verificar en el Consejo de la Judicatura.