Precios a la vista. Sabemos que esto incomoda a los colegas. Un cliente que conoce el costo desde el día uno no se siente rehén el día treinta.
Cada caso arranca con una cotización firmada: qué incluye, qué no incluye y en qué plazo. Si en el camino aparece algo fuera del alcance, se cotiza aparte y usted decide.
Los trámites y contratos se trabajan con la mitad por adelantado y el saldo contra entrega. Los litigios llevan su propio plan de pagos, acordado antes de presentar la demanda.
Los $60 de la consulta inicial se restan de los honorarios si nos contrata dentro de los 30 días siguientes.
Porque usted compara de todos modos. Preferimos que compare con el número real sobre la mesa y no después de tres reuniones. Quien se asusta con el precio publicado se iba a asustar igual, solo que más tarde y con las dos partes habiendo perdido tiempo.
Sí: tarjeta vía Payphone, transferencia bancaria o efectivo en oficina. La consulta se puede dejar pagada al agendar en línea.
La cotización define el alcance. Si el proceso crece por hechos nuevos, se lo informamos por escrito con el costo adicional antes de seguir. Sin sorpresas en la factura.
No regateamos honorarios, regatear es señal de que el precio era inventado. Lo que sí hacemos es ajustar el alcance: menos piezas, menos costo.